Nunca he visto tanto baseball en mi vida a como lo estoy haciendo ahora. A diferencia del fútbol; la NBA, MLB Y NFL, por poner un ejemplo, tienen un tiempo limitado de duración.
Aunque sea un calvario tener que aguantar mucho tiempo para esperar la próxima temporada, la verdad que momentos como el que les voy a narrar ahorita no tiene precio.
¿Quién es el tal “Tyler” que menciono en el título de esta nota? Bueno, Tyler Skaggs fue un jugador de baseball que jugó con Los Ángeles Angels of Anaheim que, lamentablemente falleció el pasado 1° de julio de este año.
La franquicia angelina tuvo el hermoso detalle de rendirle homenaje al jugador, poniendo su apellido en la espalda de la camiseta de todos los jugadores del equipo. Lo que no sabían es que el tributo hacia Tyler iría más allá de eso.
El conjunto angelino se enfrentó el día de ayer a los Seattle Mariners y el marcador final fue de 13-0 a favor de Los Ángeles. Un marcador muy abultado, pero, dejando atrás ese factor lo que más sorprende es lo que sucedió en todo lo que duró el partido.
Primero, un HR de dos carreras del inolvidable Mike Trout contra el lanzador Leake. Luego de eso, en ofensiva, Los Ángeles logró 11 carreras en donde se resalta otro vuelacerca de dos carreras por parte de Justin Upton.
Los que se robaron el estrellato la noche de ayer fueron los lanzadores Felix Peña y Taylor Cole que, lanzaron 7 y 2 entradas, respectivamente; en donde solamente permitieron una base por bola que, de no haberlo hecho hubieran logrado el juego perfecto y, propinaron 8 ponches entre los dos lanzadores.
A como menciono en el título, Tyler seguramente estará sonriendo desde el cielo y se sentirá muy orgulloso del detalle que lograron ayer los jugadores de la franquicia angelina.
Otro momento que se le puede comparar a este es, el HR solitario de Dee Gordon en nombre del también lanzador que falleció en 2016, José Fernández.
La muerte de una persona siempre es dolorosa para la humanidad pero los señores y los dioses del deporte demuestran una vez más que cuando suceden momentos fatídicos, la magia unida con la pasión pueden hacer cosas inimaginables.
